viernes, 14 de mayo de 2010

Pregunta al Maestro Claude Pellerín 7º Dan de Aikido y su importante respuesta.

MAESTRO, ¿podría Ud. decirnos si la velocidad de ejecución en Aikido es sinónimo de potencia y eficacia? ¿Porqué?

CLAUDE PELLERÍN:
La técnica eficaz es aquella realizada de forma natural, espontáneamente, sin esfuerzo, es la respuesta justa en el momento justo a la situación que se presenta. Conseguir ese nivel de aptitud requiere numerosos años de trabajo a lo largo de los cuales es necesario pasar por distintas etapas así como la reconsideración y puesta en duda de lo adquirido: -el aprendizaje de las formas técnicas, del ataque, de la caída, y el desarrollo de los fundamentos de estas técnicas. -la reconstrucción por si mismo de la técnica, -y, quizá más adelante...¿porqué no? llegar a esa capacidad que exprese de forma natural la técnica de Aikido o, aún mejor, a la libre manifestación del principio del Aikido en sí. El anhelo de realismo y eficacia es algo permanente en la práctica de un arte marcial. Pero veamos, ¿en que reside la eficacia? Para mí, la eficacia de una técnica de Aikido no descansa ni sobre la potencia ni sobre la velocidad de ejecución, éstos tan sólo son componentes de la técnica. Desde luego, es posible sustentar su realización técnica sobre esos elementos, pero sólo forman parte del dominio de las formas técnicas repetidas a ultranza sin la suficiente reflexión sobre nuestra propia acción. Es indispensable desarrollar buenos reflejos, esto se sustenta sobre la presencia, la flexibilidad, la movilidad, la estabilidad dentro de la movilidad: ser capaz de moverse libre y rápidamente en todas las direcciones sin perder el equilibrio. La práctica en suwariwaza y de las caídas en las técnicas, son excelentes ejercicios para desarrollar esas cualidades. En Aikido se utiliza una forma de potencia que no es la fuerza muscular. Esa capacidad se desarrolla con el Ken y el Jo siempre y cuando los ejercicios se realicen sin explotar la fuerza muscular y buscando una buena coordinación general. En la que a mí respecta, la eficacia se situa en el mejor aprovechamiento de la apertura del otro, de su desequilibrio, es lo que permite conducir su acción a una proyección o inmovilización sin que él pueda cambiar nada. Desde luego, esto requiere estar presente mental y físicamente dentro de la técnica antes de que el otro entre en acción, antes de su ataque, no se puede dejar ningún espacio, ningún vacío, ahí es preciso desarrollar la presencia, la vigilancia, la apertura, la disponibilidad. De esa forma, todo se coloca en su sitio de manera natural, espontáneamente, sin esforzarse en la velocidad y en la potencia. Por contra el esfuerzo de vigilancia y presencia es necesario para no precipitarse y para que cada etapa de la técnica se produzca en el momento que le corresponda. Esa eficacia tan sólo es una etapa en la práctica puesto que el Maestro Ueshiba habla de paz, significa, una vez más, actuar de tal modo que el combate no se entable. Esta capacidad exige llevar aún más lejos la búsqueda del conocimiento de sí mismo y de los demás, del combate ¡del principio mismo del Aikido!.