lunes, 10 de mayo de 2010

Curso de Aikido en Pedro Bernardo ( Ávila ) impartido por el Maestro Claude Pellerín 7º Dan. Mayo 2010

Este pasado fin de semana (7-8-9/05/2010) asistí al curso de Aikido en Pedro Bernardo ( Ávila ) impartido por el Maestro Claude Pellerín 7º Dan. Esta vez no pudo acompañarme ningún compañero ní alumno por temas de trabajo o de la famosa crisis, pero si que se apuntó mi mujer Bea como la mayoría de las veces, a la que preguntaban que si practicaba Aikido y ella decía no, pero me gusta mucho verlo, jejeje. A estos cursos no hay problema por ir sólo porque hay tanta unión de aikidokas y Maestros que parece una familia, aprovecho para mandar saludos a los compañeros de Talavera, grandes seguidores del blog, a los de Asturias, Galicia y Ávila, y a todos los demás por supuesto, aunque con ellos lo pasamos de lujo en las comidas y cenas, hablando de las clases y de muchas cosas más. Ya sabéis que os espero en mi dojo cuando queráis y yo intentaré escaparme a los cursos del norte. Ahora paso a desarrollar un poco todo lo acontecido en las clases del gran Maestro Claude, aunque es un poco difícil de explicar y los que lo han vivido lo saben igual que yo. Es un nivel al que para llegar hay que dedicar toda una vida, e incluso dos vidas diría yo, jejeje, como se mueve, como se desplaza, pero no sólo en el tatami, sino también en su vida diaria. Para mí creo que es el alumno del Maestro Tamura que mayor detalles ha cogido de él, tal como dijo al finalizar una clase, él intenta descifrar la práctica del Maestro Tamura para luego poder enseñarlo. Si me tengo que quedar con una clase me quedo con la del viernes noche, el porqué es fácil, no llegabamos ni a 20 aikidokas, entonces piensas que es como si un gran Maestro hubiera ido a dar una clase a tu dojo y tengas tan de cerca esas enseñanzas. Una pasada como se iba moviendo por todo el tatami practicando con cualquier persona sea del grado que sea, y siempre con una sonrisa, no hacía falta entenderle, con un gesto ya sabías lo que quería decir, lo difícil era hacerlo. Y de esa clase me quedo con unos minutos en los que le pude hacer de uke bastante tiempo, y él me atacaba, yo me movía para realizar la técnica y terminaba en el suelo, después atacaba yo y con un perfecto movimiento de caderas me hacía distintas técnicas sin apenas gesto, puro aikido. La base de sus clases estuvo en el desplazamiento de las caderas con el ataque katatedori y la técnica shihonage, cuando te venía el ataque o agarre ya tenías que estar colocado para hacer la técnica y sólo con una mano, muy difícil para todos, pero la clave para luego continuar con lo demás. Buenos ejercicios de Chi-kung, aikitaiso y taisabakis, con ataques como katatedori, morotedori, ushiro ryokatadori, yokomen uchi, etc etc, un poco de hammi handachi, una buena tarde de sábado con el bokken, y una buena finalización de curso con ataque de tanto, con técnicas que algunos pensabamos que no se podían hacer. Un gran curso, un gran Maestro y sobretodo gran persona, seguro que repetiremos.