miércoles, 14 de enero de 2009

Aikido & Etiqueta y Transmisión. Tamura Sensei.


EL MAESTRO.

No es necesario mencionar que el asunto principal de enseñar Aikido es ser un buen maestro. El maestro debe trabajar técnicamente pero también debe esforzarse por progresar espiritualmente y moralmente. El maestro debe abrir el ojo del corazón correctamente y convertirse en un buen ejemplo para sus alumnos. Aquí hay algunos puntos que ponderar:

PASIÓN

Los defectos técnicos y espirituales de un alumno deben ser corregidos como si fueran un hijo propio, como si fueran uno mismo, ayúdalos a moverse hacia delante en la dirección correcta y dedica el cuerpo y el alma a esta tarea.

Entiende que nada puede llevarse a cabo sin pasión.

SER UNO CON LOS ESTUDIANTES

Es importante conocer los deseos de los estudiantes, cuales son sus necesidades y que es necesario darles. No necesita decirse que tiene que haber un amor profundo para este estado de la mente para florecer. Uno debe unir su espíritu con el del estudiante para mejorar juntos mientras se toma cuidado de practicar con dicha e intensidad.

DELICADEZA

Enseñar es aprender; pero para uno aprender tiene que enseñar sinceramente. Uno tiene que enseñar con tal delicadez que haga que cada persona sea feliz y agradecida de recibir esta enseñanza.

DAR UN IDEAL Y AUTOESTIMA

Enseñar es dar un ideal técnico y espiritual y por encima que transmita a todos el deseo de atarse a ellos.

GRATITUD

¡Regocíjate del progreso técnico, del desarrollo físico y espiritual de tus estudiantes! Regocíjate del hecho que el entrenamiento diario no haya traído muchas lesiones y golpes. Agradece que tu rol como maestro te hay permitido pensar, estudiar, y progresar técnicamente y espiritualmente. Agradece a tus alumnos por haber hecho tu progreso posible.

DESARROLLAR OPTIMISMO

Es preferible variar la enseñanza, aunque sin enseñar todo y de todo, y evitar hacer que el estudiante sienta flojera o aburrimiento pero en cambio hacer que el estudiante encuentre nuevo alimento.

Es bueno darle al principiante el deseo de practicar sin descorazonarlo por el peligro de lesiones o por dolor excesivo sino en cambio hacerlo progresivamente más interesado en la practica.

BUENAS RELACIONES Y BUSQUEDA MUTUA ENTRE INSTRUCTORES

Los instructores deberían reunirse para intercambiar sus experiencias y el resultado de sus investigaciones, sin prejuicios o tomar bandos.

Es ridículo que la gente que enseña el camino de la armonía y la paz contiendan los unos con los otros. Los problemas de ejecución técnica o fuerza relativa nos son de interés. Lo que cuenta no es la fuerza de la ejecución sino que esté conforme con el principio.

La técnica que solo un hombre fuerte puede ejecutar no tiene interés general. No se debe olvidar que para cada técnica corresponden demasiadas ejecuciones posibles y que las condiciones cambian con el ataque del oponente.

AGARRE CORRECTO Y TRANSMITIR EL PRINCIPIO DEL AIKIDO

Uno no puede decir que el buen maestro debe ser solo el físicamente más fuerte o mejor técnicamente. Es por una enseñanza basada en una comprensión correcta y clara del principio de que uno puede guiar a los estudiantes sin apartarse.