viernes, 27 de junio de 2008

Curso de Aikido en Pedro Bernardo. 21-22/06/08.


El pasado fin de semana, como en los últimos 4 años, asistí al curso de aikido impartido por el maestro Tomás Sánchez 6º Dan, en Pedro Bernardo ( Ávila ). Ya comenté que es un curso que tengo relativamente cerca, en comparación con los otros cursos que hay por toda España, y siempre intento no faltar a la cita. Además esta vez acompañaba a mi compañero Andrés que después de mucha lucha y sacrificio se presentaba para grado Shodan. Ahí estabamos en nuestra casi siempre casa rural, menos un año que no la reservamos a tiempo, Andrés, MªDolores, Manolo, Belén, Enrique, Marta, Bea y yo. El viernes por la noche ya estabamos allí, para disfrutar de nuestro fin de semana, y pasarlo lo mejor posible. Para Andrés y para mí el sábado empezaba muy temprano, a diferencia de nuestros acompañantes, porque a las 9 de la mañana empezaba la clase, y a las 8 ya estabamos cogiendo fuerzas para una de las clases más largas que hay por todos los cursos que he conocido, porque son 4 horas de aikido con solo 15 minutos de descanso más o menos en la mitad. Había 200 metros cuadrados de tatami para unos 60 aikidokas, es decir, que había que tener un poco de cuidado con los ukemis, pero así se está más atento a todo lo que te rodea. La clase empezó basada en todos los fundamentos del aikido como dijo el maestro, aikitaiso, calentamiento, taisabaki, ukemis, shikko, etc. A continuación, empezamos técnicas, con ataque jodan tsuki, y fuímos realizando distintas como tenchinage, ikkyo, shihonage, nikyo, koshinage, yonkyo, y por supuesto en suwari waza, con el mismo ataque algunas de ellas. Después de llevar más de 3 horas seguidas de entrenamiento a un buen ritmo, tuvimos un pequeño descanso para refrescarnos fuera del tatami, y en breve volver para finalizar la clase. Yo creo que hacía más calor que ningún año, y con todos los que estabamos, sumado al ritmo de entrenamiento, el keikogi salió pesando el doble, jejeje. Después de otra hora siguiendo el mismo concepto de clase, finalizó las clase de 4 horas, pero por eso luego tenemos la tarde libre. La verdad que disfrutamos del sábado a tope, y nos reímos muchísimo, y rondamos un poquito, pero bueno el domingo la clase empezaba a las 10 y era más corta, así que nos lo podíamos permitir. Llegaron las 9 de la mañana del domingo y cuando bajé a desayunar, ahí estaba el futuro Shodan, Andrés, un poco nervioso la verdad, aunque él lo es habitualmente, pero como le dije yo, cuando rompas a sudar te olvidas del examen. Ahí estabamos en el tatami puntuales como siempre, charlando con nuestro amigo Alberto, con mis amigos de Alcorcón, y algunos más, y mi compañero aprovechó para preguntarme algunas dudas que le surgían por los nervios, cuando se acercó David Sánchez a saludarnos y diciendo a Andrés que lo que no haya hecho ya, no lo va a hacer ahora, y que verdad es, ya se había encargado nuestro maestro Enrique Tendero de meterle caña durante bastante tiempo, que luego hizo su efecto. Empezó la clase parecida al sábado con los fundamentos, después el ataque fué ryotedori con distintas técnicas como kokyuho, iriminage, tenchinage, koshinage. Al ser la mitad de tiempo, se pasó rápido, y llegó el momento de los aspirantes a grado Shodan y Nidan, aprobando todos ellos, aunque como se suele decir, unos con más nota que otros. Como yo sabía mi compañero Andrés aprobó sobradamente llevando un buen ritmo de examen y bien técnicamente, porque como dijo el director técnico Tomás Sánchez, no todo en un examen es tener un buen fondo físico, sino que hay que demostrar una buena técnica, todo esto intentaré demostrarlo en mi futuro examen de Nidan.